Todo lo que pasa en un mostrador, y lo que pasa detrás.
Esta lista es de lo que el programa hace hoy. Lo que todavía no hace está hasta abajo, con su nombre — es más útil enterarse aquí que el día de la instalación.
Cobrar
Escanear o buscar
El lector escribe el código y el artículo entra solo. Si no hay
código, se busca por nombre, marca, modelo o línea. Teclear
3*código
agrega tres de golpe, y 3.5*código
tres kilos y medio.
Por pieza, por metro, por kilo
Se decide artículo por artículo, no por giro. Las cantidades se llevan en milésimas enteras, así que 0.333 kg tres veces suma exacto y el inventario cuadra al final del día.
Paquetes y promociones
«Los tres por $999». El paquete se escanea como un artículo más y se reparte solo entre sus piezas, con el descuento a la vista en cada renglón. Si la cajera quita una, las demás vuelven a su precio normal — un paquete a medias no es un paquete.
Pago mixto
Una parte en efectivo y otra con tarjeta, o con lo que tu tienda acepte: los métodos de pago son una lista que tú configuras —se agregan vales o una transferencia y se retiran los que no usas—. El cambio se calcula sobre lo que se pagó de más, venga de donde venga.
Descuentos, mayoreo y clientes
Descuento por renglón o al total, precio de mayoreo a partir de cierta cantidad, y la venta puede quedar a nombre de un cliente y de quien la atendió.
El ticket y el cajón
Impresora de tickets por red o por USB, papel de 58 o 80 mm, y el cajón se abre por el cable que sale de la impresora. El ticket lleva el folio como código de barras: una devolución empieza por encontrar la venta, y leer un folio de un papel térmico borroso es donde se cometen los errores.
Turno y corte de caja
Se abre con fondo y se cierra contando
Al abrir se anota con cuánto empieza la caja. Al cerrar se cuenta el efectivo y el programa dice la diferencia: lo que debería haber contra lo que hay. Sin eso, un faltante se descubre semanas después, cuando ya no se puede saber de dónde.
El corte sale en papel
Con lo vendido, cómo se pagó y las devoluciones aparte. Y sin costos ni utilidad: el corte se le entrega a quien cuenta el dinero, que no siempre es quien puede ver los márgenes.
Devoluciones
Totales o de un solo artículo, con su motivo y con el nombre de quién la autorizó impreso en el comprobante. Es el único documento que saca dinero del cajón, así que tiene dueño.
Respaldo al cerrar
Cerrar el turno guarda una copia de la base. Es lo único que pasa todas las noches sin falta, así que ahí es donde tiene que ir el respaldo: un botón que nadie se acuerda de apretar no es una política de respaldos.
Inventario y catálogo
La existencia es la suma de sus movimientos
No es un número que se sobrescribe: es la suma de todo lo que entró y salió. Por eso dos cajas vendiendo a la vez —o sin red— no se pisan, y por eso siempre se puede contestar por qué hay 28 y no 30.
Lo que te avisa sin que preguntes
Qué se está acabando, qué está en cero, a qué le falta proveedor, y qué se vende por debajo de su costo — dinero que se pierde en cada pieza que sale y que nadie nota mirando la venta del día.
Códigos de barras y etiquetas
Genera el código del artículo que no lo trae, y saca las etiquetas en PDF en lote, del tamaño que use tu impresora. Un catálogo sin etiquetas deja el lector de la caja sin usar.
Impuestos por artículo
El precio que exhibes ya los incluye y el ticket los desglosa. Las tasas se editan —el IVA fronterizo llegó por decreto y el IEPS cambia cada año— y cada venta congela la suya: si mañana cambia el IVA, los tickets de ayer no cambian con él.
Ajustes, mermas y recuentos
Todo movimiento queda con su motivo y su responsable. Un recuento no borra la historia: agrega el ajuste que la explica.
Cargar el catálogo desde Excel
Con vista previa antes de tocar nada: primero dice cuántos entran, cuántos se actualizan y qué renglones están mal. Así se cargó un catálogo de más de mil artículos de una vez.
Compras y cuentas por pagar
Recibir mercancía
De quién vino, con qué factura, a qué plazo y a qué costo. El costo queda congelado por renglón: lo que compraste a $80 sigue costando $80 aunque el proveedor suba mañana, y por eso el margen de esa venta se puede explicar.
La entrega entera en un archivo
Subes el Excel del proveedor y lo lee en seco primero: te enseña qué va a pasar antes de mover una pieza. Y hay una plantilla por proveedor, ya con sus artículos dentro.
Cancelar sin borrar
Una compra cancelada saca la mercancía que había metido, y el documento se queda. Borrar historia es cómo se llega a un inventario que nadie puede explicar.
Qué le debes a cada quien
El saldo se deriva de sumar los abonos, nunca de un campo que alguien actualiza. Con lo vencido aparte — y una factura vence al final de su día en la zona horaria de tu tienda, no en la del servidor.
Reportes
Vendido, devuelto y neto — por separado
Sumarlos escondería las dos cosas. Las ventas anuladas no cuentan, y «lo que más se vendió» se ordena por lo que se quedó vendido: comprar contra lo que salió y regresó sería comprar de más.
Utilidad, y qué tan confiable es
El reporte dice la utilidad y qué porcentaje de lo vendido tenía costo capturado. Una utilidad calculada sobre medio catálogo sin costos es un número bonito y falso; decirlo es la diferencia entre un dato y una ilusión.
El impuesto del periodo
Base, IVA e IEPS desglosados y ya netos de devoluciones. Cuadra al centavo con la suma de los tickets, porque es la misma cuenta.
Por caja y por persona
Son dos preguntas distintas y ninguna se contesta con la otra: cuánto hizo ese mostrador y cuánto vendió esa persona, que pudo haber estado en dos cajas.
Varias cajas, varias sucursales
Usuarios y permisos
Cada quien entra con lo suyo y ve lo que le toca: quién puede anular una venta, quién ve los costos, quién cambia precios. La comprobación vive en el servidor — esconder un botón es comodidad, no seguridad.
Una computadora hace de servidor
Las demás cajas le hablan por la red del local. No hay que instalar otra cosa: es el mismo archivo con otro ajuste. Si se va la luz en una, las otras siguen cobrando.
Se ponen de acuerdo solas
Cada caja guarda lo suyo y lo manda cuando puede. El orden de los hechos no depende del reloj de cada máquina —que siempre están desfasados— sino de un reloj lógico, así que dos ventas simultáneas en cajas distintas cuadran igual.
El panel en el navegador
Con respaldo en la nube, ves las ventas de cualquier sucursal desde el celular o desde tu casa. La nube lee: las ventas siguen ocurriendo en la tienda, y si se cae internet no te enteras hasta que vuelve.
Lo que todavía no hace
Enterarse aquí cuesta un minuto. Enterarse el día de la instalación cuesta el día de la instalación.
- Facturación CFDI 4.0
- No timbra ante el SAT. Imprime el ticket con los impuestos desglosados y congelados, y el reporte del periodo cuadra al centavo — pero la factura hay que hacerla por otro lado.
- Windows 11
- Su Control Inteligente de Aplicaciones bloquea los programas sin firma digital. Se resuelve con la firma, que está en camino. Windows 10 funciona hoy. Windows 7 y 8 no: el programa necesita WebView2, y Microsoft dejó de soportarlo ahí.
- Cuentas por cobrar
- El espejo de «por pagar», para las tiendas que fían. Todavía no está; si tu negocio lo necesita, dilo y sabremos que hace falta.
- App para celular
- El panel de la nube se ve bien en el teléfono, pero cobrar es en la computadora del mostrador. No hay una app para vender desde el celular.